Ver sufrir a alguien que queremos puede generar impotencia, especialmente cuando no sabemos cómo ayudar. Esto ocurre con frecuencia cuando una persona experimenta ansiedad intensa o incluso un ataque de pánico. En esos momentos es habitual querer decir o hacer algo que alivie su malestar, pero no siempre sabemos cuál es la mejor manera de actuar.
Aunque no podemos eliminar la ansiedad de otra persona, sí podemos ofrecer apoyo, comprensión y seguridad. Saber cómo acompañar puede marcar una gran diferencia en cómo vive esa experiencia.
Síntomas durante un ataque de pánico
La ansiedad es una respuesta emocional relacionada con la anticipación de una amenaza o de posibles consecuencias negativas. Aunque se trata de una emoción normal y adaptativa, en ocasiones puede alcanzar una intensidad tan elevada que genera un importante malestar psicológico y físico.
Durante un ataque de pánico pueden aparecer síntomas como:
- Palpitaciones o taquicardia.
- Sensación de falta de aire.
- Opresión en el pecho.
- Sudoración.
- Temblores.
- Mareo o sensación de inestabilidad.
- Pensamientos catastróficos.
- Miedo a perder el control o a que ocurra algo grave.
Cuando estos síntomas aparecen de forma intensa, la persona puede sentirse completamente desbordada y tener la sensación de que no puede controlar lo que está ocurriendo.
Qué decir a una persona con ansiedad (y cómo ayudar durante un ataque de pánico)
«Estoy aquí contigo»
A veces, las palabras más sencillas son las más útiles.
Transmitir disponibilidad y acompañamiento ayuda a reducir la sensación de soledad que muchas personas experimentan durante un episodio de ansiedad.
Frases como:
- «Estoy aquí contigo.»
- «No tienes que pasar por esto solo.»
- «Puedes contar conmigo.»
- «Me quedaré contigo si lo necesitas.»
pueden aportar una importante sensación de seguridad.
«¿Qué necesitas ahora mismo?»
No todas las personas viven la ansiedad de la misma manera. Preguntar directamente qué necesita evita hacer suposiciones y permite adaptar nuestra ayuda a cada situación. Algunas personas agradecerán compañía, mientras que otras preferirán disponer de más espacio.
«Tómate el tiempo que necesites»
Es frecuente que quien está sufriendo ansiedad sienta presión por recuperarse cuanto antes o preocupación por estar molestando a los demás.
Recordarle que no hay prisa puede ayudar a disminuir parte de esa tensión.
Frases como:
- «No te preocupes por el tiempo.»
- «Lo importante ahora es que te encuentres mejor.»
- «Vamos paso a paso.»
suelen resultar más útiles que exigir una recuperación inmediata.
«¿Quieres contarme cómo te sientes?»
Hablar sobre lo que está ocurriendo puede ayudar a algunas personas a sentirse comprendidas y acompañadas. Ofrecer un espacio libre de juicios facilita la expresión emocional y permite que la persona comparta sus preocupaciones sin miedo a ser criticada o incomprendida.
«Confío en tu capacidad de superar esto»
La ansiedad puede generar una sensación intensa de pérdida de control.
Transmitir confianza en sus recursos personales, sin minimizar el malestar, puede ayudar a recuperar una sensación de capacidad y seguridad.
Qué no decir a una persona con ansiedad
Tan importante como saber qué decir es conocer qué mensajes pueden resultar perjudiciales.
«No es para tanto»
Aunque se diga con buena intención, esta frase transmite que el sufrimiento de la persona está siendo exagerado. En lugar de ayudar, puede hacer que se sienta incomprendida o invalidada.
«Relájate» o «Cálmate»
Si pudiera hacerlo por sí misma, probablemente ya lo habría hecho. Estas expresiones suelen generar frustración porque transmiten la idea de que la solución depende únicamente de la voluntad.
«Deja de pensar en eso»
Las personas con ansiedad suelen ser plenamente conscientes de que sus pensamientos les generan malestar. Sin embargo, salir de ese ciclo mental no resulta tan sencillo como decidir dejar de pensar.
«Es solo tu imaginación»
Aunque la amenaza no sea real, el malestar sí lo es. Invalidar la experiencia emocional de la persona puede aumentar su sensación de incomprensión.
«Siempre te pasa lo mismo»
Este tipo de comentarios pueden generar culpa y deteriorar aún más la autoestima. En lugar de sentirse apoyada, la persona puede percibir que está siendo juzgada.
¿Cuándo es recomendable buscar ayuda profesional?
Aunque todas las personas podemos experimentar ansiedad en determinados momentos, conviene buscar ayuda profesional cuando el malestar es frecuente, intenso o interfiere significativamente en la vida cotidiana. Convivir con la ansiedad puede resultar agotador y, en ocasiones, pedir ayuda no es una decisión sencilla. En Centro Nodus, en San Sebastián de los Reyes, te ofrecemos un espacio seguro donde comprender lo que esta ocurriendo, aprender a gestionar la ansiedad y desarrollar recursos que te permitan recuperar tu bienestar emocional.

